Microbiota y probióticos

Seguramente muchos de ustedes alguna vez nos habrán escuchado hablar sobre algo llamado “microbiota” y no tenían ni idea de qué significaba este concepto. Se trata del conjunto de microorganismos que se encuentran en nuestro organismo, y aunque es cierto que existe microbiota en todo nuestro cuerpo, nos centramos en la microbiota intestinal (o también llamada flora intestinal) ya que es la mayoritaria y se encuentra muy ligada a otras partes de nuestro cuerpo, como el cerebro, la piel o el sistema inmunitario. La microbiota intestinal tiene muchas funciones, destacando:
1) Protección frente a infecciones, previniendo la entrada de microorganismos patógenos
2) Ayudan a digerir los alimentos y nos facilitan vitaminas esenciales que nosotros solos no somos capaces de sintetizar (vitamina B o K)
3) Estimula y promueve el sistema inmunitario, y por lo tanto, tienen un papel muy importante en enfermedades relacionadas con el sistema inmune.

Este conjunto de microorganismos es muy variado, varía de forma específica y particular en cada persona, dependiendo de la genética, la edad, la dieta y el peso, ciertos fármacos (p.e. antibióticos),… Para gozar de buena salud esta composición debe tener un equilibrio perfecto, ya que si crece una especie por encima de otra, se produce una ruptura de ese equilibrio, apareciendo síntomas digestivos (hinchazón, gases, dolor abdominal, intolerancias alimentarias…), así como numerosas enfermedades no solo intestinales, sino que puede influir en otros sistemas como el nervioso o incluso en la piel (dermatitis atópica, psoriasis…) .

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra microbiota? Como vemos, el desequilibrio puede estar causado por factores que sí podemos modificar (como la dieta), y por otros que no, como la toma de antibióticos en ciertas ocasiones. Aquí entra en juego el papel de los “probióticos”, que consiste en aportar estos microorganismos vivos en cantidades adecuadas para mejorar nuestra salud. El efecto que queramos conseguir depende de las especies y cepas, por todo ello es primordial asesorarse por un profesional sobre el uso del probiótico adecuado en cada caso.

Es muy importante también diferenciar entre los conceptos de “probiótico” y “prebiótico”, ya que los segundos son el “alimento” de los primeros, ayudando a su crecimiento y desarrollo y que también nos aportan beneficios a la salud. Actualmente en el mercado existen productos que comercializan ambos juntos (probiótico+prebiótico), denominándose “simbióticos”.

Ahora ya conoces un poquito más acerca del amplio mundo de los probióticos, y como siempre, estaremos encantadas de ayudarte si tienes alguna duda o si necesitas recomendación.

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